viernes, 5 de marzo de 2010

Quilicura tiene un vacío


Los tristes acontecimientos del fin de semana pasado, con terremetos y tsunamis en varias ciudades y pueblos de Chile, nos impidieron despedir al padre de un querido amigo.

Carlos Ríos, el padre de nuestro amigo y compañero Carlos en la Escuela de Economía de la Universidad Arcis, falleció pocas horas antes de la catástrofe, quizá advirtiendo los horrorosos momentos que venían. Al igual que muchos del grupo que nos reunimos en torno a las clases de Carlos Pérez y la Fenomenología del Espíritu, lo supe pasada la medianoche del viernes, algo tarde para llamar y dar las condolencias. Y el sábado y domingo todo fue un caos: sin teléfono, agua y luz en muchos sectores. Más aún en Quilicura, una de las zonas más afectadas por el terremoto en Santiago, y en donde don Carlos formó su familia a fines de los años 60.

Don Carlos, el amigo, el padre, el compañero, el esposo, el abuelo, el hincha furibundo del fútbol, el hombre apasionado de la política y la acción solidaria, ha partido, dejando a su esposa Matilde y las deliciosas empanadas; y dejando un profundo vacío en sus hijos, nietos y amigos, y también en ese fresco paisaje de Quilicura.

2 comentarios:

jaime dijo...

Nos sabemos compañeros porque la pena de uno es la pena de todos.
Recibe, Carlos-Padre, nuestros respetos y tu, Carlos-hijo, nuestra solidaridad y apoyo.

Marco Antonio Moreno dijo...

El dolor de perder a un padre provoca un dolor infinito y nos muestra lo cercano de aquello inevitable que a veces no damos la menor importancia. Como escribí tras la muerte de mi madre, el saber que ya no está me provoca un infinito vacío cargado de dolor. Y es un sentimiento que vive por siempre y provoca un profundo desgarro. No me queda más que decir: ánimo Carlos, compartimos el dolor