lunes, 14 de enero de 2008

ANDRÉS PÉREZ

El año pasado, al cumplirse un nuevo aniversario de la muerte de Andrés Pérez, Patricia Verdugo escribió este texto. Lo reproducimos como un homenaje al imborrable recuerdo de Andrés Pérez, y también al de su autora, la valiente escritora e investigadora, que se despidió para siempre de nosotros ayer domingo 13 de enero

Patricia Verdugo

Cuesta creer que se fue hace ya cinco años. Y más cuesta aceptar que se murió más de pobreza que de Sida. Pero a él siempre le gustó encarar la verdad, así que más vale que se entere… si es que al cielo de los artistas llegan noticias.

Tras su funeral –no lo olvidemos- descubrieron que la cama ocho del Hospital San José tenía una falla en el suministro de oxígeno. Se murieron otros tres de lo mismo que él. No supe si Rosa Ramírez, su mujer, interpuso una querella contra el Estado. De haber logrado una buena indemnización, podría haber financiado varias temporadas del teatro que lo hacía tan feliz. Ese teatro que llevaba funciones gratis a las poblaciones populares y a los pueblos chiquitos de su país.

Es posible. Nada seguro esto de las indemnizaciones. Lo digo porque el Estado se ha puesto muy raro este último tiempo. Me refiero el Estado de una república democrática. Poco después de morir Andrés, a un preso de la Cárcel Pública le diagnosticaron Sida, lo pasó pésimo por seis meses y luego otro examen indicó que estaba más sano que un yogurt. Se querelló por el daño sicológico provocado por el errado diagnóstico y el Consejo de Defensa del Estado argumentó ante los tribunales que ¡hubo un milagro!... Sí, no es broma. Dijeron que entre su fe religiosa y las agüitas de yerbas, se mejoró. No supe entonces si celebrar que Chile descubrió la cura contra el Sida o si celebrar que el Estado chileno entró en contienda de competencia con el tribunal vaticano que decide sobre santidades y milagros.

Eso por hablar del Sida. Porque a Andrés le caería mal saber de Pinochet. Saber que, cuando se murió, el Estado le hizo reverencias escandalosas. Que el Poder Legislativo hizo un minuto de silencio en su honor. Que el Poder Ejecutivo envió a la ministra de Defensa, en su representación, al funeral. Y que las fuerzas armadas, que dependen del Ejecutivo, se cuadraron ante el ataúd de día y de noche. Y que el Poder Judicial no protestó por tanto honor dispensado al mayor criminal de la historia de Chile. Simplemente anunció que su muerte lo sobreseía de todos los procesos. Y sólo un juez se atrevió a decir que "hubo denegación de justicia". Para rematar el cuadro, el Estado anunció que seguirá dando "seguridad" a su viuda. De seguro que esa plata –de todos los chilenos- permitiría financiar un teatro-circo como el de Andrés.

Raro el Estado. Fui una de miles que firmó una carta pidiendo que la Estación Mapocho llevara su nombre. La Rosa se enojó y con razón. A ella le parecía una mala broma que la cultura establecida se apropiara de su nombre después de darle la espalda. Pero algunos pensamos que era una buena broma que los funcionarios culturales tuvieran que pronunciar su nombre per secula seculorum después de lo que hicieron. No resultó, no aprobaron la petición.

Nunca le conté, porque no quise apenarlo, lo que pasó después que me pidió interceder ante La Moneda para poder seguir trabajando en Matucana 100. Fue una noche después de la última función de "La Huída", luego de abrazarme bañado en sudor. Toqué la puerta de ministros y subsecretarios. Sólo me contestó el entonces subsecretario de la Presidencia, Eduardo Dockendorff. Y de veras estaba apenado cuando me dijo: "Ya es tarde, no hay nada que hacer". Se lo dije a la Rosa. Me dio vergüenza decírselo a Andrés mirándolo a los ojos, porque era "nuestro" gobierno el que cerraba la puerta. Era el gobierno de Lagos el que le quitaba el espacio que él, Rosa y toda la compañía transformó de basural en un centro cultural.

El desencanto y la pena hicieron lo suyo, teniendo material con el que trabajar. El resto lo hizo la cama ocho del Hospital San José, ya que mal podía dar la pelea a una pulmonía sin siquiera contar con oxígeno.

Pero sabiendo que todos nos morimos, cualquiera sea la causa, valga hacer una diferencia clave. Para Andrés, hubo homenajes por las calles. Su ataúd apenas podía moverse entre la multitud que lanzaba flores en señal de agradecimiento por su fértil y generosa vida. A nadie se le pasó por la cabeza que había que esconder el féretro en un helicóptero "por razones de seguridad". ..

sábado, 5 de enero de 2008

BÉLGICA CASTRO

Un Talento Innato
Bélgica Castro Sierra interpreta al comandante del proyecto Espacial Ruso SOYUS que presta una considerable ayuda a los tècnicos chilenos que pusieron a un hombre en òrbita espacial, pero que no saben como traerlo de regreso a tierra. La gran actriz, lisa y llanamente se roba la pelìcula Chile Puede, primer estreno chileno del 2008, con su notable interpretación.
Esta actriz nació en Temuco y es hija de padres españoles. En 1940 viajó a Santiago para estudiar castellano en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Ahí se integró al grupo de teatro Cadip y luego junto a otros jóvenes artistas, liderados por Pedro de la Barra, fundaron en 1941 el Teatro Experimental de la Universidad de Chile. Bélgica Castro llegó a constituir una de las figuras más prominentes del conjunto universitario, hecho que le valió ser invitada al teatro "El Galpón" de Montevideo a participar en el montaje de "Las 3 Hermanas " de A. Chejov. Por su gran sensibilidad y ductibilidad ha interpretado todo tipo de roles en más de un centenar de obras, mostrando campesinas, damas inglesas, drogadictas, viejas arteroescleróticas; con disímiles caracteres sociales, físicos y sicológicos.
En 1962 da el sí a un segundo matrimonio, antes estuvo casada con un actor y ahora con un dramaturgo que se inicia como tal y que llegará a ser uno de los principales exponentes del teatro chileno; Alejandro Sieveking. Bélgica, como actriz, trabaja en casi todas sus obras, logrando, como siempre, verdaderos hitos de actuación.
Habiéndose retirado del Teatro de la Universidad de Chile , forma con Sieveking su propia compañía El Teatro del Ángel. Posteriormente, se radicarán en Costa Rica, donde también obtiene éxitos notables. Después de un largo período en ese país vuelve a Chile, retomando su sitial de primera actriz.En 1993 acepta un rol en la obra "Mala Onda" de Alberto Fuguet, invitada por el "Teatro Nacional Chileno de la Universidad de Chile", continuador del "Teatro Experimental".
La historia de Bélgica Castro es la de una gran mujer que se plasma con la historia de una gran actriz; por estas cualidades, aportativas en grado sumo a la cultura de a lo menos tres generaciones de chilenos, este año de 1995 se le otorga el "Premio Nacional de Artes", galardón más que merecido y que ahora con toda justicia está en sus manos.
El año 2007 trabajó en el proyecto de Raúl Ruiz para TVN, La Recta Provincia.

SANDRA CORREA

ORREA

viernes, 4 de enero de 2008

jueves, 3 de enero de 2008

JOTA EME - ADIÓS A UN GRANDE


Julio Martínez conocía Chile de memoria y lo recorría en cada uno de sus discursos. Como aquel memorable que hizo en la primera Teletón, que sorprendió al propio don Francisco. Sabía de la tierra y de su gente y cada vez que le tocaba hablar, discurría por lugares y personas con su verso siempre amable, cálido, conmovedor.
JM., al igual que los grandes -como Neruda que nunca estudió literatura-, no tuvo cursos formales de periodismo, hizo periodismo como Neruda hizo poesía. Maestro de varias generaciones su principal reducto fue la Radio pues ahí daba cuenta de su principal herranienta: la habilidad para articular y tejer argumentos plenos de sentido.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Pintores la llevan en la Plaza

Luego de jornadas de fuerte tensión en las inmediciones de la Plaza de Armas, parece arribar una tregua navideña que normalizará desde la vía jurídica el trabajo que los artistas públicos realizan tradicionalmente en los espacios que pertenecen a todos los chilenos. Cerca de 40 mil firmas de apoyo reunieron en estos días y una gran adhesión por la violenta acción del Municipio frente al cuadro El huaso y la lavandera.
Un proyecto de Ley que legisla a favor de los artistas callejeros fue dado a conocer esta semana por el senador Alejandro Navarro, quien ha tomado el toro por las astas junto a la ex-intendenta de Santiago Ximena Rincón, para evitar que el conflicto que mantienen los pintores con el edil Raúl Alcaíno adquiera ribetes más dramáticos.
La propuesta de Navarro pretende legislar las actividades de aquellos que se dedican a la danza, la plástica, el teatro o la música en los espacios públicos de tal manera que su acceso sea transparente y que existan mecanismos legales que así como generan obligaciones también contemplen mecanismos de protección a su labor.
Los artistas no pueden ser tratados como cualquier comerciante que compra y vende sus mercancías, por mucho respeto y aprecio que se tenga con quienes también desarrollan actividades emprendedoras que a veces demandan sacrificios y esfuerzos. La diferencia es que frente a los artistas debe existir un trato de respeto pues con su arte se configura la identidad de los pueblos, el espejo en el cual podemos vernos para saber qué y quienes somos.
La generación del conflicto nace porque este país ha perdido los horizontes con tanta tv huachaca, tanto reality a celebridades que terminan en la cárcel, o tanto titular basura preocupado más de si la Bolocco se puso o no desodorante, en vez de hablar de temas que pueden realzar el espíritu.
Felicitamos desde aquí a los artistas que se la juegan y luchan por hacer de su merecido espacio un pequeño oasis de auténtico esfuerzo creativo.

martes, 4 de diciembre de 2007

Destruido cuadro de los artistas de la Plaza


Otra vez se atenta contra el Arte

En un hecho que solo tiene precedentes en la violencia de los años de la dictadura fue destruido en la madrugada del viernes el cuadro de los artistas de la Plaza de Armas dado a conocer en este blog. La obra era creación colectiva de los artistas que diariamente crean y exponen sus trabajos en los lienzos de la Plaza de Armas y se basaba en uno de los clásicos de la pintura chilena realizados por Mauricio Rugendas El huaso y la lavandera. Rugendas (1802-1858) nació y murió en Alemania pero tuvo una gran importancia en los albores del arte nacional durante su larga y fructífera estadía en el país.

Los artistas de la plaza de Armas realizaron la obra en una gigantografía de 6 x 8 metros y su objetivo era donarlo a la Fundación Teletón en su 29ª edición. Sin embargo, debido a los problemas que han enfrentado con el Alcalde Raúl Alcaíno por el tema de las patentes municipales, el edil ordenó la destrucción de la obra que se llevó a cabo con garrotes y sierras eléctricas en uno de los actos más imperdonables, repudiables y absurdos de los últimos años.
El hecho ha despertado la solidaridad de los transeuntes quienes comenzaron a firmar un libro de adhesiones y de repudio a la acción de Alcaíno. Al mismo tiempo, los artistas presentaron una demanda al Alcalde en los Tribunales de Justicia por esta afrenta a la obra artística que averguenza a todo el país. En estas acciones están siendo apoyados por Ximena Rincón, ex Intendenta de la Región Metropolitana.
Todo esto, no logró amedrantar el espíritu de apoyo a la Teletón que manifestaron los artistas. En conjunto, lograron reunir cerca de un millón 200 mil pesos que se depositaron el sábado en medio de la jornada. Lamentan que el cuadro haya sido destruido porque eso les habría permitido salir en pantalla haciendo la donación de la obra y el depósito. Quizá es fue la razón que llevó a Alcaíno a destruir la obra pues con ello habría quedado al descubierto el conflicto que ha deteriorado profundamente su imagen. Peor para él: intentó apagar el incendio con bencina.